Venezuela esta como pocas veces en riesgo desde el 5-J de 1811, por @ArmandoMartini – LaPatilla.com

Armando Martini Pietri @ArmandoMartini

El 5-J, se conmemora una fecha patria, sublime, gloriosa, excelsa, tiempo ciudadano, momento de libertad. La declaración de Independencia. Proceso político/jurídico que comienza a dar sus pasos el 19 de abril 1810, y culmina con la promulgación de la Constitución, el 21 de diciembre 1811. Genuino y único proceso constituyente que ha habido en Venezuela. Y con ocasión de esa causa, se da la transformación política transcendental: de la Monarquía a la República.

El 2 de marzo de 1811 se instala el Congreso General de Venezuela, primer Parlamento de nuestra historia republicana, reunido en la capilla del Seminario Santa Rosa de Lima, cuya misión seria la redacción de la Constitución. Sin embargo, se observa, percibe un ambiente de necesidad que reclama juramentos para una declaración seria, formal de independencia; se plantea la oportunidad, considera la legitimidad, fundamentan alegatos de las razones y queda la redacción del Acta a cargo de Juan Germán Roscio/Francisco Isnardi. 

En su primer párrafo se ubica en contexto y justifica:

“En el nombre de Dios Todopoderoso, nosotros, los representantes de las Provincias Unidas de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Barcelona, Mérida y Trujillo, que forman la Confederación americana de Venezuela en el continente meridional, reunidos en Congreso, y considerando la plena y absoluta posesión de nuestros derechos, que recobramos justa y legítimamente desde el 19 de abril de 1810, en consecuencia de la jornada de Bayona y la ocupación del trono español por la conquista y sucesión de otra nueva dinastía constituida sin nuestro consentimiento, queremos, antes de usar de los derechos de que nos tuvo privados la fuerza, por más de tres siglos, y nos ha restituido el orden político de los acontecimientos humanos, patentizar al universo las razones que han emanado de estos mismos acontecimientos y autorizan el libre uso que vamos a hacer de nuestra soberanía”.

Diáfana, cristalina e inequívoca en el último párrafo: 

“Nosotros, pues, a nombre y con la voluntad y autoridad que tenemos del virtuoso pueblo de Venezuela, declaramos solemnemente al mundo que sus Provincias Unidas son, y deben ser desde hoy, de hecho y de derecho, Estados libres, soberanos e independientes y que están absueltos de toda sumisión y dependencia de la Corona de España o de los que se dicen o dijeren sus apoderados o representantes, y que como tal Estado libre e independiente tiene un pleno poder para darse la forma de gobierno que sea conforme a la voluntad general de sus pueblos, declarar la guerra, hacer la paz, formar alianzas, arreglar tratados de comercio, límite y navegación, hacer y ejecutar todos los demás actos que hacen y ejecutan las naciones libres e independientes”.

Un evento civil, como pocos, (16J 2017 día de la Consulta Nacional o plebiscito, es otro magnífico ejemplo), ante la situación política derivada de la invasión napoleónica a España, los venezolanos se plantean hasta qué punto es legítimo el sometimiento a esa Corona. El proceso de Independencia fue así, en su origen, un planteamiento fundamentado en ideas, preocupación por cuál era el camino legítimo y correcto a seguir como Nación.

Es por ello que una ceremonia militar, como es la tradición, resulta anacronismo histórico. El 5-J de 1811, debe ovacionarse en la Asamblea Nacional, heredera del Congreso General de Venezuela, en el cual se declararía la Independencia y suscribiría el Acta. 

2020 debe ser jornada de valor, coraje, ya no seremos peones cómplices ni complacientes del castrismo, ni de la torpeza injustificable de secuaces asociados, menos aún, de una revolución ficticia producto de un capricho e ignorancia de patibularios; sinvergüenzas oportunistas, que abandonaron la delincuencia, en la cual ayudaron a saquear y saquearon a su vez, estableciéndose descarados en inversos, con el solo interés de sobrevivencia, encontrando encubridores en la impunidad a sus delitos, tropelías y abusos. Todos deberán ser denunciados, juzgados, expuestos; pagar con cárcel y desprecio popular sus infracciones. 

Los ciudadanos están comprometidos con la conciencia en la mirada y voluntad de cambio profundo, radical, por los que vendrán mañana. Somos dueños de nuestro destino, beneficiarios de la sangre ardiente libertadora y herencia genética de los próceres. No roedores de la tiranía, sino abanderados de la libertad.

Venezuela vive una tragedia y atraviesa una de la más grave crisis de su historia. Dificultades en todos los aspectos y ámbitos de la sociedad. El panorama es de enorme intranquilidad e inmenso desespero, se plantea la entrega a un régimen castrista por la irrita e ilegítima Asamblea Nacional Constituyente, arrogándose poderes soberanos, al margen de la Constitución, principios y valores republicanos que, condensados en el Acta de Independencia, deberían ser el ámbito de nuestra vida política.

Se nos quiere imponer con arbitrariedad y dominación atraso en las conquistas ciudadanas a la libertad lograda, con avances y retrocesos, desde el 19 de abril 1810 y el 5 de julio 1811. Si la celebración como acto civil de rebeldía constitucionalmente protegida ante el poder espurio, fraudulento, abusivo, opresor y violador de los Derechos Humanos es vital recordarlo cada año, este 2020 es mucho más que todos los anteriores.

¡Dios bendiga a Venezuela y a quienes, en ella, tuvimos la distinción de haber nacido o adoptado como patria!

@ArmandoMartini

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Sobre el Autor

Admin
Haber vivido e invertido en Venezuela a tiempo completo durante los últimos ocho años y haber visitado los doce años anteriores. Estudió y siguió de cerca los desarrollos en Venezuela desde 1996.